Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC)



Uno de los trastornos de ansiedad más común es el trastorno obsesivo-compulsivo, el cual se caracteriza por la incapacidad de controlar y suprimir pensamientos o temores anormales persistentes, combinado con conductas defensivas y rituales repetitivos e involuntarios.

Tipos de TOC


Existe un Trastorno Obsesivo-Compulsivo de Ansiedad y uno de la Personalidad.

El TOC de Ansiedad se caracteriza porque la persona presenta obsesiones o compulsiones frecuentes que le causan malestar significativo, grandes pérdidas de tiempo o deterioro en la actividad general. Las obsesiones son ideas, pensamientos, impulsos o imágenes intrusivas o inapropiadas que se le presentan recurrentemente al sujeto y le causan ansiedad significativa; las más comunes se relacionan con la contaminación, dudas repetitivas, necesidad de disponer cosas de acuerdo a un orden determinado, impulsos de carácter agresivo u horroroso, o fantasías sexuales. En cuanto a las compulsiones, éstas constituyen comportamientos o actos mentales que la persona realiza frecuentemente con el objetivo de prevenir o aliviar el malestar causado por las obsesiones, a pesar de que no sostengan ninguna conexión racional entre sí (American Psychiatric Association, 2000).

Por otro lado el TOC de la Personalidad se manifiesta como un patrón de preocupación por el orden, el perfeccionismo y el control propio e interpersonal, a expensas de la eficiencia, la espontaneidad y la flexibilidad, que se manifiesta en diversos aspectos de la vida de quien lo padece. Ambos inician frecuentemente al comienzo de la edad adulta (American Psychiatric Association, 2000).

¿Qué lo provoca?


A pesar del esfuerzo que se realiza por parte de numerosos investigadores, no se ha encontrado a la fecha una causa específica y generalizable para el Trastorno Obsesivo Compulsivo. Sin embargo, los resultados de las investigaciones son consistentes para pensar que es desencadenado por una combinación de factores genéticos, comportamentales y ambientales. Los estudios refieren que la adolescencia tardía y el inicio de la juventud son un periodo de vulnerabilidad para desarrollar TOC. También se ha encontrado que el estrés aumenta los síntomas del TOC, más no lo causa por sí mismo (Fontenelle & Hasler, 2008).

¿Qué puedo hacer?


El Trastorno Obsesivo-Compulsivo se trata efectivamente con psicoterapia. Ésta es un proceso de autoreflexión, autoexploración y descubrimiento sobre sí-mismo. Se distingue porque tiene lugar en el contexto de una relación auténtica y segura entre el terapeuta y el paciente, y usa como principal herramienta de trabajo la palabra y la escucha activa.

En el marco de la relación terapéutica, el psicólogo clínico posee un saber teórico y técnico que pone al servicio del paciente, con el objetivo de que la persona realice las modificaciones necesarias para resolver la problemática que presenta. La psicoterapia es, por tanto, un proceso orientado tanto al cambio de los síntomas, sentimientos, conductas o pensamientos no deseados, como al óptimo desarrollo de las capacidades y recursos psicológicos del paciente.

Existen diversos enfoques de psicoterapia, cada uno basado en un amplio desarrollo teórico e investigativo. El tipo de psicoterapia más adecuado para cada persona dependerá de sus características y circunstancias específicas.

¿Tengo TOC?


Una persona con TOC sentirá que constantemente le “llegan” pensamientos indeseados, no podrá detenerlos a pesar de que no sean bienvenidos y reconocerá que provienen de sí mismo; debido a esas obsesiones, probablemente tendrá la necesidad de checar las cosas repetidas veces, o seguir rutinas y rituales que le causan malestar e interfieren con su vida cotidiana (por ejemplo: lavarse las manos muchas veces, poner en orden objetos, rezar, contar o repetir palabras, evitar lugares o números). Aunque es común que una persona que sufre de TOC presente obsesiones y compulsiones, puede ser que solo presente una de ambas en tanto ello le sea causa de ansiedad o sufrimiento significativo (Ortuño, 2010).



Referencias

American Psychiatric Association. (2000). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, (4ª ed. revisada). Washington, DC: Elsevier Masson.

Fontenelle, L. F. y Hasler, G. (2008). The analytical epidemiology of obsessive-compulsive disorder: risk factors and correlates. Progress in neuro-psychopharmacology & biological psychiatry, Vol. 32, págs.1-15.

Ortuño, F. (2010). Lecciones de psiquiatría. Madrid, España: Editorial Médica Panamericana.


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